Creer para ver

Hay veces que hay que creer para ver

Sí, es justo al contrario de lo que se suele decir, “Ver para creer” o eso dicen los incrédulos. Pero yo soy de otra corriente, de una que se basa primero en creer y confiar, en el trabajo duro y después se ven los resultados, en los que cree en que la suerte no se encuentra, se alcanza con esfuerzo y constancia.

Por eso digo que hay veces que “hay que creer para ver” es el primer paso, creer en uno mismo, visualizarte como quieres verte en un breve escaso de tiempo, e ir a por tu objetivo, sin demoras, sin esperar, solo hacerlo.

La vida es un largo camino en el que vamos a encontrarnos muchos obstáculos ya sean en lo personal, laboral, sentimental, y todos tenemos las mismas herramientas, pero… ¿Por qué unos consiguen superarlo y otros no?

Solo es cuestión de actitud, de cambiar de tendencia. Dejar de lamentarse por lo perdido, dejar de mirar el futuro con los mismos miedos y comenzar a mirar a tu alrededor y ver lo que acontece en tu día a día para poder disfrutarlo. Ponerte pequeñas metas cada día, desde levantarte con una sonrisa, dar gracias por lo que tienes, afrontar la vida desde el positivismo, que no es lo mismo que el optimismo, es el camino. El positivismo o actitud positiva es como nos enfrentamos con buen talante a lo que nos sucede, sea bueno o malo, buscamos el lado positivo y tratamos de solucionarlo, superarlo, esquivarlo o darle la vuelta para que algo a priori negativo se convierta en una oportunidad. El optimismo es simplemente pensar que todo irá bien, aunque hay una vertiente que es el Optimismo Inteligente, que significa que confías en que todo va a ir bien, pero porque utilizas tu actitud positiva y tu esfuerzo para alcanzar el resultado esperado.

Ante toda situación que se presente siempre podemos elegir, evidentemente no lo que sucede, pero si como afrontarlo, como superar las cosas, o como disfrutarlas cuando son buenas. Porque no es fácil tampoco saber disfrutar de lo bueno que nos sucede, muchas veces estamos tan centrados en algo que nos sucedió y no nos agradó, o preocupados por lo que estará por venir, que  no percibimos el abrazo de un amigo, el sobresaliente de tu hijo, la caricia de tu pareja, la entrega de tus padres, el altruismo de tanta gente que da sin esperar. Por eso en cuanto comencemos a creer en el cambio, en nuestro poder de cambiar las cosas, comenzaremos a ver los frutos, a disfrutar de cada momento, de saborearlo.

Solo hay que creer para ver

Solo hay que creer para ver

Os propongo comenzar con metas pequeñas como por ejemplo, cada día sonreír al menos 20 veces, dar las gracias otras tantas, ayudar a alguien de manera altruista mínimo un par de veces, defender una causa justa una vez al día, tomarte 5 minutos para soñar despierto. Al final del día repasar cuantas cosas te acercaron a la visión que tienes de ti mismo en un tiempo, y que te alejó, y como puedes recuperar la senda, y volver a ponerte en camino de tu propia historia. Analizar que debes mejorar y que debes repetir o insistir para acercarte cada vez más al resultado por el que trabajas.

Escoge si eres director, guionista y actor de tu propia vida, simplemente una marioneta o aun peor, un mero espectador.  Yo elijo ser productor, director y actor principal para alcanzar la mejor versión de mi mismo, afrontando las circunstancias de la vida con mentalidad positiva, de cambio y aprendizaje cuando no son lo esperado, de disfrute y empatía cuando la vida me regala grandes momentos inesperados y de satisfacción cuando mis sueños se cumplan.

Así que por mi parte, desde que he comenzado a Creer ha hecho que ahora “vea” que estoy en el camino, que comencé con un paso pequeño, titubeante, con miedo pero con valentía. Y sí, llegan cosas que no deseo, momentos que no esperaba, situaciones difíciles, conversaciones que son amargas, no vivo en un estado de euforia constante, lloro, sufro, padezco, pero afronto, asumo, aprendo y supero. Para mí, ser feliz no es vivir siempre alegre, si no si no vivir siempre con la mayor ilusión , con la mayor pasión, siendo consciente de lo que te rodea y saboreando cada momento, hasta los más amargos, pues son parte de nuestra existencia y hay que vivirlos para aprender a valorar los grandes momentos.

Y no hay que esperar a un buen momento, no hay que dejarlo para mañana, no lo demoremos para luego, es YA el momento presente, es AHORA cuando tienes que ir a abrazar a tu amigo, besar a tu pareja, perdonar a quien te hizo daño, disfrutar con toda tu familia, tomar ese café largamente aplazado. La vida es totalmente impredecible y hay que vivirla intensamente. No dejemos nada para más adelante, pues es impredecible saber que camino tomaremos y si pasaremos por aquél “más adelante”

¿Y qué, comienzas ya a creer para ver?

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Una respuesta a Creer para ver

  1. Silvestre Segarra dijo:

    En este post has conseguido destilar muchas cosas esenciales, ¡felicidades y gracias por compartirlo!

    Me gusta

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