Y llegó la mañana

1

El juez ya había procedido al levantamiento del cadaver cuando él llegó. El apartamento estaba plagado de un enjambre de policias y forenses que se movían a un ritmo frenético para seleccionar y catalogar todas, las pruebas.

En el suelo, junto a la entrada del salón, pudo ver la silueta de una mujer, dibujada en el suelo, y el suelo alrededor cubierto de una sangre que con el calor de agosto iba tornando a un color pardusco.

Y por fin amanece 

No había vuelto por ahí en meses, y jamás imaginaría que tras su marcha, tendría ese regreso tan macabro. En ese lugar se forjó el amor mas grande que jamás había sentido. Ver ese piso de nuevo, le traía un sabor agridulce.

2

 

Siempre había sido una mujer independiente, segura de si misma inteligente y con un gran corazón. Eso era lo que hacía que llamase la atención. Sumado a su gran atractivo la convertían en alguien excepcional, por la que muchos hombres perdían la cabeza. Y eso es lo que pasó…

Cuando le conoció, era un tipo sensacional, caballeroso sin ser machista, inteligente sin ser pedante, se cuidaba sin llegar a la “metrosexualidad” con una personalidad arrebatadora.

Pero todo acabó hace unos meses, pues parece ser que recuperó la cabeza, y el corazón no sentía nada.

 

Ella se sumergió en su propia pena, y cayó en una depresión. Él se marchó, sin decir nada, salvo que ya no la amaba. Ella comenzó a frecuentar otro tipo de ambientes donde conseguía dosis de evasión por poco dinero. Pero poco a poco sustituyó la dependencia que por él había sentido por la dependencia de la irrealidad

Perdió su trabajo, y comenzó su ruina, no pagaba la hipoteca, ni a su proveedor de momentos. Y no le quedó mas remedio que prostituirse.

 

3

 

Comenzó a pensar que no tendría que haberse ido, que podría haber evitado la tragedia. Pero su lado racional debatía con su conciencia, y argumentaba que era lo que había que hacer, que ya no tenía sentido permanecer allí mas tiempo.

 

Cuando entró al dormitorio, un escalofrío le recorrió la espalda y le hizo estremecerse. Estaba todo igual que cuando lo dejó, salvo por las cortinas rasgadas y la sangre que embadurnaba todo.

 

Una lágrima rebelde luchaba por escapar de su prisión.

 

4

 

No se lo esperaba, parecía un hombre inofensivo, las dos primeras veces, solo le pidió que se desnudara y bailara para él, otro día le trajo un vestido de novia y la dijo que se lo pusiera, ella accedió y él se acercó y comenzó a bailar con ella al compás de un vals imaginario.

 

Poco a poco sus peticiones fueron convirtiéndose en depravados actos de una mente enfermiza, pero no podía negarse, necesitaba el dinero, y nunca le hacía un daño insoportable.

 

La última noche, traía consigo una enorme bolsa de deporte. La vendó los ojos y comenzo a tocarla con algo frío, parecía algún objeto de hiero, pero con una superficie dentada. Cuando oyó arrancar el motor, le entró el pánico, y antes de que pudiera quitarse la venda, sintío un dolo agudo en su tobillo derecho.

 

Cuando volvió a ver, la luz le deslumbro, pero descubrió que donde antes tenía un pie, ahora había un muñon sangrante. Trató de corrér, pero él le dió alcance antes de llegar a la salida.

5

Tras las pesquisas pertinentes, dieron con el asesino, por un detalle simple e insiginificante, como suele ser siempre. Después de un registro en su casa encontraron en su frigorífico diferentes partes de cuerpos de mujeres.

No llegaba a comprender todavía lo sucedido. Le llamaron para que fuera al lugar donde se había cometido un asesinato con una gran violencia. Cuando le dieron la dirección, sintió un ahogo momentaneo, como si fuera un pequeño acceso de ansiedad.

No dejaba de repetirse mentalmente que todo había sido por su culpa, si no se hubiera ido….

Había sido un día terrible y no se podía quitar de la mente la imagen de su cadaver mutilado, no podía dejar de sentirse culpable por lo sucedido…

El piso era muy pequeño para los dos y decidió venderlo y buscar un piso más grande donde poder ubicar al nuevo miembro de la familia que venía en camino.

 

Le encantó esa pareja cuando fueron a ver el piso, se les veía unidos, compenetrados, le recordó a el mismo y a su mujer, unos años antes, cuando se mudaron a ese piso. Si no lo hubiera vendido, seguro que no hubiera sucedido nada de aquello, se decía una y otra vez.

 

Cuando llegó a casa, le estaba esperando su mujer y su hijo recién nacido que acaban de despertarse. Pensó de nuevo en lo sucedido y miró a la ventana, y supo que podía haber pasado ahí o en cualquiero otro sitio, en ese momento vió que salía el sol y comenzó a amanecer en la oscuridad de la culpa que esa noche había inundado su alma. Y llegó la mañana …

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